jueves, 17 de junio de 2010

un tango en el tintero

Una vez me preguntó que si el tango era difícil...yo le dije que un poco, pero que sólo al principio, le gustaba llamarme “la profesional del tango”, quería que le diese unas clases, yo me reía..., no tienes ni idea Carlos! Esto es muy complicado, yo sólo soy una principiante!!
Siempre estaba dispuesto a dar unos pasos al mínimo compás que sonara procedente de la orquesta de las fiestas de Huesca en la plaza Lopez Allué; yo no pensaba que su único motivo por el que quería bailar tango, o salsa, o lo que fuese... es porque disfrutaba viendo a la gente de su alrededor siendo feliz, de ese modo, el también lo era.

Caballero de entre los caballeros, responsable en todas las circunstancias, hospitalario, buen amigo, divertido, trabajador, deportista, .......la verdad es que no se me ocurren otros adjetivos que lo describan mejor.

Carlos Oliva fue el alma muchas fiestas, de celebraciones, querido por sus amigos, admirado por sus compañeros de trabajo y siempre bien recibido en cualquier lugar.

Nunca le faltó una sonrisa, nunca un mal gesto, siempre dispuesto a todo, siempre contento en cualquier lugar.

Para el va este tango, se que le hubiera gustado bailarlo algún día y se que seguro lo escuchará... desde el alma.