jueves, 17 de julio de 2008

Juan D’Arienzo, el Rey del Compás


Al maestro Juan D’Arienzo, le viene esta pasión por la música ya desde muy chico, a los 8 años ya deambulaba por conservatorios de música y fue durante su adolescencia que debutó con el pianista Angel D´Agostino en un conjunto llamado los ¨Ases del Tango¨.

En 1918 D´Arienzo conoció a Carlos Posadas, y así fue como comenzó a trabajar en la orquesta del Teatro Avenida. Ya ligado al ámbito teatral organizó el sexteto D´Arienzo-D´Agostino.

Podemos decir que hasta mediados de 1935 D´Arienzo no consiguió un éxito mayor, ya que fue entonces cuando incorporó a su grupo al pianista Rodolfo Biagi, fue así como conquistó un estilo propio que convirtió a D’Arienzo en el “rey del compás”. Biagi impuso desde el teclado un estilo personal, picado, más veloz que el resto de las orquestas, un estilo para bailar.

El “pero” de D´Arienzo fue descuidar la parte cantada y subordinarla a la rapidez y marcación orquestal. En su estilo predomina la música, porque la música de D’Arienzo esta hecha para bailar.

Desde mi punto de vista personal, la pieza que más disfruto tanto al oírla como al bailarla, de este gran compositor, director y violinista, es la Cumparsita (de entre todas las cumparsitas, claro está!), porque no podemos olvidarnos de piezas fabulosas dentro de los diferentes estilos como El Flete, Corrientes y Esmeralda, Milonga de mis Amores, Amor y Celos, y muchísimas más!

Fuera del mundo tanguero, a cualquier persona que le digas, tararéame un tango…lo que te acaba cantando es esto,…Para todos aquellos que me leen (y no son tangueros) y creíais que no conocíais La cumparsita, pues bien..Sorpresa! este tango es mundialmente conocido.

Os dejo con una reliquia tanguera, en la que podréis ver como cada bandoneonista de la orquesta de D’Arienzo se deja los dedos en cada compás. Realmente espectacular.
Esta cumparsita la dedico a mi particular Rey del Compás.



lunes, 14 de julio de 2008

Balada para un loco


Obra maestra por excelencia del maestro Piazzolla y con la letra de Horacio Ferrer, hacen de esta canción una bonita descripción de una auténtica declaración de amor.

Balada para un loco.

Cuantas veces hemos soñado con ponernos una peluca de alondras y volar….??

Muchas veces solo nosotros vemos lo que otros no ven, nos reímos de lo que otros ni escuchan y bailamos al ritmo de canciones que nadie conoce, pues bien para todos los “piantaos”, que se dejen llevar por la locura de la letra de esta canción, os dejo con la letra en la versión masculina y también mi preferida, (ya que es una de esas canciones con 2 versiones en función de quien la cante) y con 2 vídeos, el primero interpretado por el Polaco Goyeneche y el segundo, la versión femenina cantada por Amelita Baltar.

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...


Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...

No ves que va la luna rodando por Callao;

que un corso de astronautas y niños, con un vals,

me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!


Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...

Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;

y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...

el loco berretín que tengo para vos:


¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!


Cuando anochezca en tu porteña soledad,

por la ribera de tu sábana vendré

con un poema y un trombón

a desvelarte el corazón.


¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!


Como un acróbata demente saltaré,

sobre el abismo de tu escote hasta sentir

que enloquecí tu corazón de libertad...

¡Ya vas a ver!


Salgamos a volar, querida mía;

subite a mi ilusión super-sport,

y vamos a correr por las cornisas¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",

los locos que inventaron el Amor;

y un ángel y un soldado y una niña

nos dan un valsecito bailador.


Nos sale a saludar la gente linda...

Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:

provoco campanarios con la risa,

y al fin, te miro, y canto a media voz:


Quereme así, piantao, piantao, piantao...

Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,

ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!

¡Volá conmigo ya!

¡Vení, volá, vení!


Quereme así, piantao, piantao, piantao...

Abrite los amores que vamos a intentar

la mágica locura total de revivir...

¡Vení, volá, vení!


¡Trai-lai-la-larará!


¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!


Loca ella y loco yo...


¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!


¡Loca ella y loco yo...!






martes, 1 de julio de 2008

Un tal Gavito


Nacido en Avellaneda, el barrio de Buenos Aires y aunque comenzó bailando rocanroll, Carlos Gavito comenzó su carrera profesional en el año 1965 en el show programa popular Así canta Buenos Aires.

Conocido como el 'último milonguero', era respetado por todo el mundo, con el estilo especial de danza y pedagógico. También fue duramente criticado porque ponía demasiada atención demasiada a la posición y a la pisada en el tango.

Como el decía: "El secreto del baile está en ese instante de improvisación que se da entre paso y paso, es hacer posible lo imposible: bailar el silencio "Lo importante es saber para qué queremos bailar. Bailamos una soledad que tenemos dentro de nosotros y no la podemos ocupar con nada. Ese vacío al que le ponemos movimiento es el tango.

El renacimiento de Tango durante los años de noventa debe mucho a Carlos Gavito como un de los grandísimos artistas de tango de aquel período. A principios de los 90 lo encontramos como socio de Arquimbau en un emprendimiento que lo devolvía por algún tiempo a su Buenos Aires querido: La Galería del Tango Argentino en el barrio de Boedo.

En la década de los 90 el tango había recuperado terreno y triunfaba en el mundo. Gavito participó en la orquesta Forever Tango en Londres y era buen presagio, porque Gavito recibiría el reconocimiento de figura de la danza de tango mundial a través de sus magníficas actuaciones en el show creado por Luis Bravo. En el año 97 celebró el triunfo en Broadway y lo que vino después no hizo más que saldar deudas con esa figura creadora del tango.

Formó pareja de baile con la exuberante Marcela Durán y en numerosas ocasiones bailó con María Plazaola, también con el Ferrari de Geraldine Rojas, y con un sin fin de mujeres, que hacían cola y suspiraban por que este personaje las sacara a bailar una tanda a la pista...



Os dejo unos vídeos de Gavito con estas 3 diosas del tango.


Con Geraldine Rojas en la Viruta






Con María Plazaola





Con Marcela Durán, Pata Ancha





Con Marcela Durán, a Evaristo Carriego.

Esta actuación, sin palabras. Emociona cada segundo desde el primero al último.





Murió hace tres años el 1 de Julio del 2005 y Ricardo Plazaola escribió su historia, que acaba de salir. Se titula Yo quería bailar. Carlos Gavito, vida, pasión y tango, y ya hay tratativas para traducciones al francés y al italiano, donde había generado más que alumnos adeptos fanatizados.Palabras de Ricardo PLazaola: "Lo seguí los últimos años, cuando el cáncer de pulmón lo acechaba y él se iba de gira o llegaba a la milonga como si nada y prendía un cigarillo y se producía un silencio conmovedor entre las mesas".

El libro cuenta la historia del bailarín felino, sinuoso y lento, que sigue provocando copiones sin gracia en los salones porteños. Había nacido en La Plata y vivió de chico en Avellaneda: más de 90 países recorridos en cuatro décadas tangueras. El texto, íntimo pero no solemne, describe y a veces utiliza la cercanía del relato de la segunda persona para acercarse al bailarín inmóvil, como lo define en el prólogo Julio Fernández Baraibar. "Una milonga a la que cae Gavito se convierte en una milonga debute, importante, con chapa".

Organizaba bailes a los 17 años, desayunó con reyes de Africa y de Asia, incentivó a locales y extranjeros en el tango y eran muchos los que, como dice la contratapa de Yo quería bailar, que salían a la pista después de verlo. En las clases, era contundente. "¿Le marco o no le marco a la mujer esta sacada?", le preguntó un principiante, en un salón de Boedo. Hizo bajar la música. "A la mujer, en la pista, yo le marco hasta el momento de pestañear", dijo, Gavito, teatral y definitivo.


El Canal Solo Tango sigue pasando esas clases. Un estilo propio, fundado a partir de un consejo -cuenta Gavito y escribe Plazaola: "Una vez yo estoy pasando delante de él, que está sentado, y me tira del saco y me dice: Pibe, al tango hay que esperarlo. Tres años después, me lo encuentro bailando en Almagro. Me acerco y le digo: Maestro... El me ataja y me dice: ¿Venís a preguntar qué hay que esperar?. Me quedé helado. Que la música te llegue a vos, no la corras".

Nunca dejó de apostar por la vida, por los amigos, por el baile, por la milonga y por el tango.
Como dice en el cortometraje que grabó: "Exiliado en el Cielo", Elegí con libertad. Volvé a empezar si es necesario…