jueves, 21 de febrero de 2008

Fabián Peralta y Natacha Poberaj

Campeones de tango salón en el 2006, por algo será.

El tango se titula “una Emoción” canta Enrique Campos, orquesta de Ricardo Tanturi.

La pista del Salón Canning crea un marco incomparable para cualquier pareja que decida visitar la ciudad Porteña.
Tuve el placer de coincidir con el en Buenos Aires en Noviembre del 2006, en la actuación de su ballet, en una obra que se llamaba Cielo, Tierra e Infierno. Espectacular.



lunes, 18 de febrero de 2008

para la mamá del Tango, la milonga: Morena!

De mil amores, sentimental, bien criolla y bien porteña.
Esta palabra de origen africano significa lío, problema, batahola, enredo. Servía para designar a las casas de baile de los barrios periféricos y a las mujeres que trabajaban en ellos. Reinó en ambientes sociales muy humildes, Por eso, incluso se la ha llamado la habanera de los pobres y tiene una mayor relación con la música afroamericana.

Adquirió su denominación cuando fue incluida en los repertorios de los establecimientos de baile o "milongas", nombre que se comenzó a dar a dicho género musical alrededor del año 1870.
La milonga tuvo una clara influencia en el surgimiento del tango, pero paralelamente evolucionó y también se mantuvo como género independiente. Incluso hay una especie de híbrido que ha sobrevivido con variada suerte a tal punto que algunos estudiosos lo consideran extinguido denominado tango milonga y que ha sido usado cuando los autores quisieron dar al tango un ritmo fuerte y sostenido.

Porque, precisamente, la milonga se caracteriza por sus compases machacones y enérgicos. La sola mención de su nombre recuerda la potencia de ese ritmo que, no obstante, para muchos autores tiene como carácter específico lo cantable.

La milonga se presenta en diversas formas rítmicas y melódicas, por lo que puede ser sureña o pampeana, porteña o compadrita, corralera, libre canción, negra o candombeada, siempre manteniendo su especificidad. En sus versos recorrió asimismo diferentes temáticas: burrera, lunfarda, evocativa, sentimental, altamente poética, captando "pintorescas y coloridas estampas o mostrando el lado social o testimonial".

Y aquí os la presento yo, en la versión más especial versionado por Esteban Morgado y Bailada por Claudio Forte y Barbara Carpino en Milán.

Bailéis o no, se os mueven los pies al oír esta canción…., si o si??


jueves, 14 de febrero de 2008

Los 4 vientos de Zaragoza, una historia de amor

Un buen amigo mío escribió esta historia que no deja de conmoverme cada vez que la leo, ya no por el contenido de la misma, sino por el cariño y lo que representó esa vivencia para todos y cada uno de los componentes de la misma. Fue publicada un 14 de Febrero hace 3 años. Hoy sale de nuevo a la calle. Hermanito, va por ti:




Sólo vi a dos, cuando vinieron a buscarme, pero eran cuatro… Si las encontrabas por separado eran biónicas, juntas, se complementaban de manera perfecta y formaban un arco iris, una tormenta y una avalancha, terribles si, pero hermosas.

Para mi fue como amor a primera vista, luego de pocas horas me habían cautivado. En pocos días, ya era suyo mi corazón. A veces me sorprende darme cuenta del cariño que despertaron en mí en un tiempo tan corto. Apenas viví con ellas una semana…

Una, era Ángela para mí la jefa, la cabeza de la familia. Un carácter fuerte ablandado por su dulzura. Una guerrera de la vida, enfrentada a la dureza de hacerse adulta, luchando su batalla personal con increíble dignidad. Siempre alegre, divertida, aunque con una leve sombra de tristeza en sus ojos, como si algo la preocupara… Quizás extrañando los días de Erasmus, los amigos dejados en el camino o unas horas más de sueño. Encantadora, líder, te dejarías guiar por ella hasta el fin del mundo.

Otra, Rosa una lluvia de colores, también bajo el peso de las responsabilidades. Acabó la uni hace un tiempo y ahora trabaja. Alegre, alma de las fiestas, junto con Ángela hicieron temblar más de un pueblo ¡más de una disco! Vibrante y llena de vida, podías hundirte en sus ojos soñadores, podías sentarte horas a conversar y reírte de todo, reírte de nada, te embrujaba con su sonrisa.

Luego, Carla, ¡genial! Un alma de una pureza increíble, navegando la vida con hermosa ingenuidad. No porque fuera ingenua, sino porque es su manera de vivir. Con ángel o buena estrella, justo ese tipo de personas que se mueve por la vida como si el viento siempre estuviera a su favor, imparable. Cuando estás con ella las horas se pasan volando, estás contento, la pasas bien. Llena de chispa, llena de ocurrencias, siempre riendo.

Finalmente, la cuarta, Laura, pura ternura, puro corazón, tímida e inocente, pero con un camino andado, con historia. Miles de risas y lágrimas dejadas atrás la han fortalecido. Hoy, lucha por su lugar en el mundo, por sus días felices. Sencilla, siempre está bien en cualquier sitio, flexible, se acomoda buscando la posición perfecta para estar bien y disfrutar cada momento. Dueña de la virtud más grande, la habilidad de reírse de si misma, es casi invulnerable a los embates de la vida. Su corazón la hace una chica sentimiento, rompecorazones.

Luego de estas descripciones cabe una aclaratoria, no os confundáis, mi amor es de familia, son mis cuatro hermanitas… Bueno, je, je, en realidad sólo tres, a una preferiría darle otro calificativo un tanto menos incestuoso…

Así, una tarde me abrieron las puertas de su hogar, de su familia nacida de las circunstancias y me acogieron sin conocerme (aunque muy bien recomendado), como un miembro más de su clan. Los primeros días, naturalmente, fueron un poco tensos (al menos para mí). Aunque ellas se esforzaban para que me sintiera como en casa. De hecho, muy pronto me sentí así.

La casa, un piso luminoso y lleno de vida. Al cruzar el umbral, a mano derecha estaba la sala (¡mi cuarto!). Allí compartíamos las comidas y veíamos televisión, amenizados siempre con las historias y andanzas que cada una había vivido en el día. Las comidas eran una mezcla casi mágica entre productos congelados y cocina casera. Saludable, deliciosa y balanceada. De vez en vez, cocinaba yo y, por supuesto, rompía la dieta de todas con mis inventos culinarios de alto contenido calórico… Un poco de helado, un poco de chocolate y ensaladas con merey.

Recién llegado a la ciudad, dependía de ellas para moverme e ir aprendiendo la vida de Zaragoza. El poco machismo que quedaba en mis venas latinas, fue eliminado pronto bajo el cuidado de mis cuatro princesas. Yo era el niño, el chicuelo y ellas, las responsables de mí cuidado.

Así pasaban los días, divertidos, en familia, viviendo en mi nuevo hogar. Hogar como el que nunca más tuve en la ciudad. No era la casa de cuatro chiquillas estudiantes y sexys, era un hogar y cada una, un miembro de la familia con deberes y responsabilidades muy claras. Cada quien cumplía su rol y la vida transcurría dulce y cálida.

Pero como todo paraíso, como cada momento feliz, tuvo que llegar a su fin. Ya era hora para mí de seguir mi camino y dejar que mis princesas volvieran a disfrutar de su intimidad ¡ále! Que tener un tío metido en casa por más de diez días no era exactamente su idea de paz y tranquilidad… Especialmente cuando el tío no era ningún angelito plácido y sereno, sino un bicho inquieto y medio salvaje como yo…

De igual modo, ya el daño estaba hecho y cuando crucé la puerta de esa casa, esta vez de adentro hacia fuera, cargando mis maletas y mi bajo, un trocito de mi corazón se desgarró, cayó y quedó dentro de ese hogar, donde aún vive y vivirá por largos años. Pero, no os preocupéis queridos lectores, esta no es una historia triste, al contrario, es una historia feliz. Es la historia de cómo el destino junta almas por un instante y estas quedan pegadas para siempre.

Ahora, no las veo a diario como antes, pero si de vez en cuando. A veces nos reunimos a cenar, a veces nos vamos de fiesta, a veces nos hablamos por teléfono… Y lo mejor de todo es que su encanto ha sido expansivo, pues cada amigo nuevo que hago, queda también encantado por ellas, luego de escuchar la historia de mí llegada a Zaragoza, e ineludiblemente me dicen: Carlos, tienes que presentarme esas chicas. Pero ¡ojo! Que son mis hermanitas, así que ¡a portarse bien y andarse con mucho cuidado! Imagino que ellas no deben estar especialmente contentas por tener un hermano sobre protector de gratis, pero… así es la vida, cada cosa buena viene acompañada de una parte negativa, je, je, es parte de el balance del universo.


No era una, no eran dos, eran cuatro y cautivaron mi corazón con su afecto, su alegría y su calor de hogar. Mi familia y mi punto de referencia en esta ciudad. Quisiera verlas siempre felices, llenas de aventuras y alcanzando sus sueños. Sé que las extrañaré, de hecho ya las extraño. Pero acepto mil veces el sufrimiento de extrañarlas, pues el placer de haberlas conocido es gigantemente superior.




lunes, 11 de febrero de 2008

Carnaval 2008 a ritmo de tango



Como no podía ser menos, mi escuela de tango La Galería, organizó este pasado sábado una espectacular milonga de disfraces en la sala decadance del teatro-cine Eliseos.


Al puro estilo milonguero de Buenos Aires, tanto por la música, como por la majestuosidad de la sala, bailamos y bailamos tangos y milongas hasta altas horas de la madrugada, entre máscaras, pelucas, plumas y disfraces...fue muy bonito y especial.



Rocío desde lo alto de la sala controlando la milonga, en más de una ocasión se transportaría con la mente a esas grandes salas y milongas que en breve disrutará de nuevo, para envidia del personal.

Hubo risas, muchas risas, y sobre todo muy buenos disfraces, unas guapas cabareteras-tangueras, mucho gentlemen, y un arbitro que bajo la unanimidad de mis amigos ganó el premio al mejor personaje puesta en escena: Fernando Torres!






También hubo misteriosos personajes que hasta el último instante no desvelaron su identidad, hubo sorteo de unos maravillos zapatos de tango argentinos, premios al mejor disfraz y máscara, y en general hubo magia esa noche, magia milonguera de la que hace tiempo no sentía.

Esperamos poder volver a repetir pronto el bailar en esa maravillosa sala, ya que fue una noche preciosa, gracias Estrella y gracias Rocío.

jueves, 7 de febrero de 2008

San telmo, un barrio con historia

San Telmo es reconocido como el escenario de numerosas manifestaciones de la cultura y las tradiciones ciudadanas. En los '60 los artistas plásticos, fascinados por el entorno histórico y la arquitectura del lugar, montaron ahí sus atelier. Desde esa época su espíritu bohemio, manifestado en los cafés, la música en la calle, y las tanguerías, lo hace atractivo para los turistas nacionales y extranjeros de todas las edades.





En los '90, el barrio de San Telmo es al mismo tiempo moderno y antiguo, tranquilo y agitado.Los fines de semana son los mejores días para recorrer el barrio, observar y participar de espectáculos en la calle. En la Plaza Dorrego, punto central de la zona, se realiza todos los domingos la famosa Feria de San Telmo y la reconocida milonga de un personaje típico tanguero de la zona llamado el Indio.. Allí se concentran cientos de turistas que van a ver el espectáculo, y a la vez muchos milongueros que disfrutan de un tango al aire libre.

En esta feria, que concentra a más de 200 puestos de venta, se pueden encontrar los objetos más diversos, como las puntillas y fantasías que usaban las abuelas, instrumentos, discos de pasta, antigüedades, cristalerías, plata, miles de pendientes y collares de diferentes semillas del sur de américa, carteras, bolsos y muebles antiguos.

Numerosos directores de cine, eligen la ciudad de Buenos Aires, y en concreto este barrio para muchos rodajes televisivos, de spots publicitarios, escenas de películas, etc...



Por las noches, el barrio ofrece un ambiente único, donde los tranquilos cafés en donde se escucha y baila tango, conviven con los alborotados pubs en donde se puede disfrutar de una cerveza al ritmo de la música de moda.