martes, 13 de enero de 2009

¿ realidad o ficción ?



00:30 a.m. última tanda, las cumparsas. Termina la milonga.Vuelvo a mi asiento. Me quito los zapatos. Recojo mi bolso. Saco mis botas y guardo los tacones. Abrigo, jersey bufanda y listo.

Al despedirme de mis compañeros, una mujer que estaba en la milonga sentada junto a la barra se me acerca y me dice al oírme hablar: Nunca te imaginé así!!
Te estuve observando alguna de las tandas y al verte bailar y ahora al hablar…pareces otra persona!!!

Me dio la risa, y a la vez me sorprendí muchísimo...
Es un aspecto que aunque lo debí pensar seguramente sobre parejas de baile que no conozco y he visto bailar, tal vez nunca lo apliqué a mi misma, o a las personas que conozco, tanto dentro como fuera de la milonga.

¿Que opináis sobre esto? ¿La gente cambia cuando sale a la pista? ¿Se pone un disfraz y actúa? ¿O es mera casualidad?, en este caso no nos conocíamos…pero..

Puede ocurrir que al bailar nos convertimos en una persona diferente, más sensible? o...todo lo contrario, que pavonea delante de todos para mostrar su baile?
Se entrega completamente a la pareja, como si no hubiera nadie en la sala?
O está pendiente a ver si el resto mira?
Que ocurre al salir a la pista de una milonga?
Que hay detrás de esa barrera invisible que separa la escena del backstage?

Todavía no se si la impresión que esa señora tuvo de mi, fue positiva o negativa, o una simple apreciación, el caso es que me ha hecho pensar sobre esto…

10 comentarios:

Siempre Tuya dijo...

En mi opinión, existe de todo un poco. Personas que se ponen un disfraz que durante el día no pueden llevar y otras que lo hacen al revés, se quitan el disfraz para bailar. Hay personas que como bien dices, bailan solo para su pareja y otras que bailan para exhibirse. Lo importante es tener la humildad presente. Y gustarte a tí mismo. Quién puede ser más crítico que uno mismo?? Alguien me dijo una vez que, la forma de bailar de cada uno es, en realida, su forma de ser en la vida. Anita, derrochas encanto, hablando, riendo y sobretodo, bailando. Un beso!

rafa dijo...

siempre he comentado que cada persona, por el hecho de enfundarse un traje distinto, unos zapatos,o un adorno, cambia radicalmente y adopta un nuevo rol.

por lo tanto se actúa bailando, sin duda. ni para bien,ni para mal.

Eso es lo que me fascina del baile, y sobre todo de las milongas a las que he asistido. a descubrir personajes.

un beso!!

María dijo...

La grafología descubre nuestra personalidad en la escritura. Las manos hablan solas. Una mirada, la forma de caminar...
Somos como libros abiertos para quien sabe leer. ¿Pero quien sabe leer lo que todavía está por escribir?
Suscribo los piropos.
María

CAFE DOMINGUEZ dijo...

En la pista como en la vida hay de todo, humildes y fantoches, hasta fantoches con careta de humildes, pero estos al fin y al cabo solo bailan para los que miran desde fuera.
Lo que me fascina de bailar, y ahora con lo poco que bailo puede resultar extraño que todavía me fascine, es que mientras dura el abrazo y la música no se si soy yo, si soy ella o si somos una fusión que crea un nuevo ser, una nueva persolinalidad... es profundamente extraño, a la par que profundamente interesante.
¿no te imaginaba así?, quizá sea lo mejor que le puedan decir a uno no?, según la lectura que saques de sus palabras, pero eso a ti te tiene que dar igual, porque tu eres genial en la pista y fuera de ella, con zapatos y sin ellos...
Un beso!

Ana Chéliz dijo...

Sonrojada con los piropos y contenta por los diversos comentarios. Gracias a tod@s!!

Yo pienso que en toda milonga hay un punto de ficción y un punto de realidad.

Ficción, y digo “ficción”, podría ser lo que ocurre en los momentos previos a bailar, ya que ahí a veces podemos estar actuando……o fingiendo, más bien, pongo el caso cuando alguien con quien no quieres bailar te ofrece su mano y tu muy sonriente dices si por supuesto, yo lo he hecho más de una vez, para mi eso es actuar.

Realidad, y digo “realidad” cuando estás abrazada a una persona, suena la música y sin darte cuenta has comenzado a moverte por la pista y bailas bailas y bailas, y sin querer que el tango termine de sonar, acaba la tanda y estás de nuevo sentada en tu sitio, deseando que esa persona te vuelva a sacar. Eso es realidad y también me ha pasado.

Os puedo asegurar que la segunda sensación es REAL y mucho más satisfactoria,o no chicas?

Campanita de BarZaires dijo...

¡Hola Anita!
Siento haber estado tanto tiempo ausente y haberme perdido muchas cosas, tu post está genial y estoy de acuerdo con todos los piropos que te han dicho y más que te faltan por oir.

Estoy muy de aucerdo con lo que dices, hay momentos mágicos que suceden en muchas ocasiones, es la música, es el ambiente, es el clima que hay en la sala en ese momento, pero esa magia salta y eso nos ha pasado a todos, desear que no se acabe la tanda y también nos ha pasado que tangos que en ocasiones se nos hacen cortos...en otras se nos hacen extremadamente largos, también me ha pasado, la gente, habla, mira, imagina, y puede inventar incluso, pero cuando se baila, y te metes en la música y la sientes, y el abrazo se funde y disfrutas del baile, también la gente puede desaparecer, porque el tango se hace persona y lo disfrutas y lo bailas, y es un cúmulo de cosas a veces difícles de explicar.

No se lo que habria más allá del comentario de ese comentario que ha hecho que surja este maravilloso post, pero de lo que estoy segura es que lo pueda haber es totalemnte positivo hacia ti, no podria ser de otra manera.

Un beso enorme...espero que nos podamos prontito.

Ana Chéliz dijo...

Encantada de tu vuelta campanita! Me ha gustado eso de que a veces "el tango se hace persona", buena apreciación..

Muchos besos y seguro nos vemos pronto!

Bailongo dijo...
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Bailongo dijo...

Pienso que a todos nos sucede: con solo calzarnos los tamangos, adoptamos el rol de tangueros.
Si bailamos con alguien con quien conectamos, cuando "hay piel", nuestra meta deberia ser hacerle disfrutar al máximo, solo eso.
Si lo conseguimos, recibiremos a cambio ese gran placer que los milongueros conocemos y que es tan difícil de explicar. Esa es la magia del tango. Ahí, los demas, son "sombras nada mas".
Los bailarines, en un nivel mas elevado, no desearan mostrar nada a nadie, disfrutaran con los movimientos mas simples. La pareja solo está en intima comunión con la música.
Tampoco es malo el actuar un poco a veces, el probar pasos, el divertirse;pero esto no deberia ser la norma. Quien experimenta lo que dije mas arriba, cambia su forma de bailar, le engancha el tango, y vuelve a buscar la felicidad fugaz que aquel tango le brindó durante tres minutos.
Y mientras...otros siguen con sus particulares exhibiciones.
Cada uno disfruta y se divierte como quiere.
Pero nunca debe cejarse en la búsqueda de la felicidad, que ya se sabe ¿?, suele estar en las cosas mas simples, como por ejemplo... darse abiertamente a los demás.

Ana Chéliz dijo...

La magia del tango es inexplicable bailongo, como tu muy bien dices...es algo que solo se siente en esa conexión "cuando hay piel" y es una sensación maravillosa.
La realidad así se siente, y la ficción la dejamos para los que bailan para esas sombras que miran.